La historia entre el General Manuel Belgrano y Luján es profunda y fundacional. Más allá de los pasos del prócer por la villa durante los años de la gesta patria, la ciudad guarda un hito histórico de relevancia nacional: en 1858 se erigió en la plaza principal el primer monumento dedicado a su memoria en todo el territorio argentino.
La obra fue dispuesta durante la gestión de Eulogio Zamudio, el primer intendente de la Villa de Luján, en el marco de un plan de modernización del espacio urbano. El encargado de llevar adelante la construcción fue el maestro albañil y constructor catalán Jaime Palet, muy reconocido en la época por sus aportes al desarrollo local. El proyecto consistió en una imponente columna de 14 metros de altura rematada por un busto de Belgrano, junto a cuatro placas conmemorativas en su basamento que homenajeaban al creador de la bandera, a la Declaración de la Independencia, al Santuario de Nuestra Señora de Luján y a hitos históricos bonaerenses.
A lo largo de los años, el trazado y la fisonomía de la plaza central fueron modificándose. Para fines del siglo XIX, la comunidad impulsó la sustitución del busto original y, más tarde, con los festejos del Centenario y la posterior construcción de la gran avenida que conecta con la Basílica, la columna sufrió traslados hasta que en 1930 se inauguró el actual monumento ecuestre.
Sin embargo, aquel testimonio pionero de 1858 no desapareció. En 1932, la columna y el histórico busto fueron preservados e instalados en uno de los patios del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo. Allí permanece hasta el día de hoy como un tesoro patrimonial que atestigua el temprano homenaje del pueblo lujanense al padre de la patria.