Franco Colapinto protagonizará este domingo un Roadshow en Buenos Aires con un Lotus Renault V8 de Fórmula 1 de la temporada 2012. Por razones reglamentarias, el piloto argentino del equipo Alpine Mercedes-Benz no puede realizar la exhibición con un monoplaza moderno. Sin embargo, en el evento a realizarse en la zona del Monumento a los Españoles de Palermo, Colapinto manejará otra clase de Mercedes-Benz: una “Flecha de Plata”.
Ese es el nombre comercial que recibieron las réplicas de los Fórmula 1 de los años ’50, que se fabrican en el Parque Industrial Villa Flandria (en la localidad bonaerense de Jáuregui), y que nacieron como una iniciativa del empresario Carlos Di Forti, para vender a coleccionistas de autos.
El apodo de “Flecha de Plata” (Silberpfeile, en alemán) lo recibieron en los años ’50 los Mercedes-Benz W196 que corrieron en la Fórmula 1. Di Forti fabricó réplicas de las dos variantes de este modelo: con ruedas descubiertas (W196 Roadster) y con ruedas carenadas (W196R Streamliner). Con estos autos, Juan Manuel Fangio consiguió los títulos mundiales de Fórmula 1 en 1954 y 1955.
Di Forti concibió estas réplicas para uso personal y llegó a exhibirlas en el Museo Fangio de Balcarce. Sin embargo, por pedido de amigos, se decidió a fabricarlas con el plan de exportarlas para coleccionistas en diferentes partes del mundo.
Según la configuración mecánica y el equipamiento, estas artesanías pueden tener un valor de entre 100 mil y 200 mil euros. El precio puede parecer caro, pero es una verdadera ganga teniendo en cuenta que un ejemplar original de las Silberpfeile hoy supera con tranquilidad los 30 millones de dólares.
La réplica que manejará Colapinto este domingo tiene un motor de seis cilindros en línea de Mercedes-Benz, pero el objetivo de Di Forti es fabricar también una réplica de la mecánica original de estos autos: ocho cilindros en línea, con inyección mecánica directa Bosch, 2.496 centímetros cúbicos de cilindrada, comando de válvulas desmodrónico y 290 caballos de potencia a 8.700 rpm.
El equipo liderado por Carlos Di Forti y su hijo Guido Di Forti definió a sus Flechas de Plata con estas palabras: “Hubo un tiempo en que las carreras eran puras. Sin telemetría. Sin computadoras. Sin segundas oportunidades. Solo instinto, coraje… y el hombre detrás del volante. En 1954 y 1955 Juan Manuel Fangio no solo ganó campeonatos, redefinió lo que significaba ser piloto y la máquina que lo llevó a la grandeza fue el Mercedes-Benz W196. Un automóvil diseñado más allá de su tiempo. Un automóvil que dominó la Fórmula 1 y que se convirtió en leyenda. Metal moldeado por la velocidad. Ingeniería moldeada por la ambición. Historia moldeada por un hombre. Esto no es una réplica. Esto es un tributo. El mismo linaje. El mismo espíritu. El mismo legado. No estás mirando un automóvil, estás mirando un momento de la historia que nunca terminó”.