En la Basílica de Luján se celebró una misa en homenaje al primer aniversario del fallecimiento del Papa Francisco, con la participación de dirigentes de todo el arco político y una gran cantidad de fieles que se acercaron para recordar al pontífice argentino.
La ceremonia comenzó pasadas las 17 horas y estuvo a cargo del arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien centró su homilía en el legado social del Papa y en la necesidad de superar divisiones. Durante el oficio, se destacó el llamado a construir una sociedad más unida, retomando las enseñanzas de Francisco.
El acto reunió a representantes del Gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires. Entre los presentes se encontraban el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, junto a otros funcionarios y legisladores de distintos espacios políticos, que participaron del homenaje desde sectores diferenciados dentro del templo.
Una de las ausencias más comentadas fue la de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien finalmente no asistió a la misa central en Luján, pese a que su visita estaba prevista, y optó por recordar al Papa en otro ámbito.
Si bien la jornada se desarrolló con normalidad y en un clima de recogimiento, también dejó en evidencia las diferencias políticas, ya que los distintos sectores evitaron interactuar durante momentos simbólicos de la liturgia, como el saludo de la paz.
El homenaje reunió además a representantes religiosos, sociales y sindicales, en una convocatoria que buscó destacar la figura de Francisco y su mensaje, a un año de su muerte, en el principal santuarios del país.