Cada 15 de agosto, Luján rinde homenaje a aquellos hombres y mujeres que, de manera desinteresada, entregan su tiempo y esfuerzo para transformar el lugar donde viven. Una historia que nació en 1990 y que hoy mantiene viva la mística del trabajo comunitario.
Detrás de cada luz que se enciende en una esquina, de cada zanja que se limpia, de una plaza recuperada, un salón de usos múltiples levantado ladrillo a ladrillo o una actividad cultural para los pibes de la cuadra, hay una huella inconfundible: la del fomentista.
Este 15 de agosto se conmemora en el partido de Luján el Día del Fomentista. Si bien a nivel nacional o en otros municipios la fecha puede variar según diferentes hitos locales, nuestra ciudad tiene su propio hito histórico inscrito en la memoria colectiva y en la institucionalidad comunal.
El origen histórico: 15 de agosto de 1990
Para comprender por qué Luján festeja a sus fomentistas el 15 de agosto hay que remontarse a 1990. En aquel tiempo, en un contexto de profundos desafíos económicos y sociales, la dirigencia vecinal de distintos barrios de la ciudad decidió organizarse de manera sólida y articulada para hacer oír los reclamos de la comunidad ante las autoridades y demandar mejoras en los servicios esenciales de cada rincón del distrito.
En homenaje a esa movilización colectiva y al empuje de históricos dirigentes barriales entre tantos otros referentes de la épocaese 15 de agosto de 1990 quedó instituido formalmente como el Día del Fomentista Lujanense.
Un año más tarde, en el célebre salón de la Sociedad de Fomento del barrio El Mirador, se realizó la primera celebración oficial, dando inicio a una tradición institucional y afectiva que lleva más de tres décadas y media en el distrito.
El corazón del barrio y el nexo con el Estado
Las Sociedades de Fomento son, en la práctica, el primer mostrador de la democracia local. Allí donde el vecino encuentra la oreja atenta de un par, se gesta la primera red de contención social. El dirigente fomentista no cobra un sueldo, no busca un rédito personal; su única paga es ver progresar la cuadra, el barrio o la localidad.
A lo largo de los años, con vaivenes y enormes sacrificios, el tejido fomentista lujanense ha sabido reinventarse. Desde las entidades más centenarias hasta las comisiones normalizadas e incorporadas en los últimos años en los barrios más jóvenes, el rol de escuchar la inquietud de la gente y gestionar ante el Municipio sigue intacto.
En tiempos donde a veces se impone el individualismo, celebrar a los fomentistas es poner en valor la solidaridad, la vocación de servicio y el compromiso cívico. A todos los hombres y mujeres que integran las Comisiones Directivas de las Sociedades de Fomento de la ciudad y las localidades, vaya nuestro sincero reconocimiento.