A pocas semanas de cumplirse el 40° aniversario de la hazaña de México 1986, el Santuario rememoró el día en que la Copa del Mundo se rindió a los pies de la Virgen. Además, el templo local continúa con una de sus postales más características: la bendición de vehículos frente a la Plaza Belgrano.
El fútbol y la fe en la Argentina no son caminos separados; por el contrario, suelen confluir en un solo corazón y en una profunda manifestación de religiosidad popular. Con ese espíritu, el Santuario y Basílica de Nuestra Señora de Luján comenzó a recordar una de las postales más icónicas de la historia deportiva y espiritual del país: la histórica visita de gran parte del plantel de la Selección Argentina de fútbol tras consagrarse campeones en el Mundial de México 1986.
Aquel recordado 29 de junio de 1986, la gesta comandada en la cancha por Diego Armando Maradona y dirigida por Carlos Salvador Bilardo tocaba el cielo con las manos en el Estadio Azteca. Sin embargo, días después de la consagración, los héroes de esa epopeya decidieron que el destino de su gratitud debía estar en nuestra ciudad. Gran parte de los jugadores del plantel llegó hasta Luján para ofrecerle el trofeo a la Madre de los argentinos. La imagen de la Copa del Mundo descansando en el Altar Mayor de la Basílica quedó grabada para siempre en las retinas de los fieles y los fanáticos del fútbol.

A 40 años de aquella alegría colectiva que unió a todo el pueblo, desde el Santuario local destacaron la importancia de poner bajo el manto de María el esfuerzo, el trabajo y la dedicación de todos los deportistas que buscan llevar una felicidad compartida a la gente. Aquella mítica ofrenda del ’86 sigue siendo hoy un símbolo de comunión y de identidad nacional.
Una tradición que no frena: la bendición de autos en las puertas del templo
A la par de estos grandes recuerdos históricos, la Basílica de Luján mantiene latiendo su pulso cotidiano a través de las tradiciones que identifican a nuestra comunidad. Una de las postales más pintorescas y concurrentes del día a día es, sin dudas, la clásica bendición de vehículos.
Tanto los vecinos de nuestra ciudad como los miles de turistas y peregrinos que llegan desde distintos puntos del país continúan acercando sus autos, camionetas y motos a las inmediaciones de la Plaza Belgrano. Allí, los sacerdotes del santuario realizan la tradicional bendición, un ritual de fe muy arraigado en donde se encomienda la protección de los conductores y sus familias de cara a las rutas de la vida.