La institución local, que brinda cuidados compasivos y gratuitos a personas con enfermedades terminales, proyecta un nuevo sector de 260 metros cuadrados para ofrecer mayor intimidad, dignidad y un entorno hogareño a los huéspedes y sus familias.
El Hospice Madre Teresa ha comenzado a transitar una nueva y significativa etapa en su historia dentro de la comunidad de Luján. Tras haber trabajado intensamente durante todo el año pasado en el estudio, diseño y presupuesto, la institución puso en marcha el proyecto de ampliación de la Casa de la Divina Misericordia, el hogar ubicado en Alsina 2316 donde desde 2013 se acompaña de forma integral a pacientes en el final de sus vidas.
La obra contempla la construcción de un nuevo sector de aproximadamente 260 metros cuadrados, que incluye una galería externa semicubierta. Basado en los criterios de la «arquitectura para el final de la vida», el diseño prevé la realización de un pasillo de circulación, una sala de estar para visitas, una galería abierta hacia el parque y tres habitaciones individuales con baño propio.
Esta reforma responde a una necesidad concreta identificada por el Observatorio Institucional de la entidad y por los propios testimonios de las familias: la importancia de la intimidad absoluta en los momentos más vulnerables. Lejos del frío esquema de una habitación hospitalaria tradicional, las nuevas dependencias se diseñaron cuidando factores clave como la disposición del espacio, la luz natural, la ventilación, el confort acústico y la temperatura controlada, entendiendo que el entorno también forma parte del cuidado médico y humano.
Más de dos décadas de amor y servicio
Desde su fundación en el año 2004, el Hospice Madre Teresa ha sostenido su misión de manera totalmente gratuita gracias al apoyo incondicional de voluntarios, profesionales, empresas, padrinos y vecinos. En estos 22 años de trayectoria, la asociación civil ya brindó cuidados paliativos a más de 1.218 huéspedes y sus familias, de los cuales 676 fueron asistidos directamente dentro de las instalaciones de la Casa de la Divina Misericordia.
Por este motivo, desde la comisión directiva señalaron que la ampliación nace también como un profundo homenaje a la memoria de cada una de las personas que pasaron por el hospice y que, con su confianza, enseñaron el verdadero significado de cuidar hasta el final. Ante la magnitud del desafío, la institución convocó a toda la comunidad de Luján —vecinos, comercios, empresas y autoridades— a sumarse y colaborar con la campaña de recaudación para hacer posible esta obra tan necesaria.
Un nuevo espacio grupal de acompañamiento para el proceso de duelo
Entendiendo que el cuidado de la institución trasciende el fallecimiento de los pacientes, el hospice anunció el lanzamiento de «El lazo que nos une», un nuevo espacio de acompañamiento grupal diseñado especialmente para personas que están transitando un duelo por la pérdida de un ser querido. Los encuentros están coordinados por el equipo interdisciplinario de la entidad y se estructuran como un espacio seguro y confidencial de escucha activa y empatía mutua, con el objetivo de brindar herramientas emocionales que ayuden a procesar el dolor.
Las reuniones se llevarán a cabo en la propia sede de la institución los días lunes 1, 8, 22 y 29 de junio, en el horario de 18:00 a 19:30. Se trata de una propuesta no arancelada, aunque requiere inscripción previa debido a que los cupos son limitados para garantizar la dinámica grupal. Quienes deseen participar o solicitar más información, pueden contactarse telefónicamente al (02323) 438255, de lunes a viernes de 9 a 16 horas, o escribir al correo electrónico de la institución.
Comunidad: celebración patria y cercanía en la Casa
Muestra del espíritu familiar que caracteriza el día a día de la institución fue la reciente celebración del 25 de Mayo vivida en la Casa de la Divina Misericordia. En una tarde cargada de emotividad y alegría, huéspedes, familiares y el cuerpo de voluntarios compartieron un tradicional chocolate con pastelitos para conmemorar la fecha patria.
El encuentro contó con la colaboración de GISA Hecho a Mano, que obsequió escarapelas artesanales para todos los presentes, y con un momento de lectura en el que una voluntaria recitó un poema de Antonio Machado. La música estuvo a cargo del voluntario Tito Ciano, quien repasó un repertorio de canciones a pedido que abarcó desde clásicos de Sandro hasta ritmos de folklore y cumbia, coronando la jornada con todos los asistentes entonando las estrofas del Himno Nacional Argentino. Gestos pequeños que reflejan el corazón de un espacio que busca, ante todo, humanizar y dignificar cada instante de la vida.