Una marea de fe: Se realizó con masiva concurrencia la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján

Bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, cientos de miles de fieles caminaron durante este sábado 3 y domingo 4 de octubre desde el santuario de San Cayetano de Liniers hasta la Basílica. Con un operativo sanitario sin fisuras, un clima que acompañó y muestras conmovedoras de solidaridad, la ciudad vivió una de las jornadas más importantes del año.

La Capital de la Fe volvió a latir al ritmo del corazón de una multitud. Este fin de semana, la 52ª edición de la Peregrinación Juvenil a Pie a Luján escribió un nuevo capítulo histórico de devoción, esfuerzo y comunión popular. Desde las 10 de la mañana del sábado 3 de octubre —cuando la imagen cabecera partió desde el santuario de San Cayetano en el barrio porteño de Liniers— hasta las emotivas misas celebradas en la Plaza Belgrano, las rutas del oeste bonaerense se convirtieron en un río interminable de peregrinos que desafiaron el cansancio y las contingencias climáticas para abrazar a la Patrona de la Argentina.

En tiempos donde los lazos sociales suelen tensionarse, la convocatoria de este año estuvo profundamente marcada por el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”]. Ese mensaje resonó en cada uno de los 60 kilómetros que separan el punto de partida en la Ciudad de Buenos Aires del majestuoso frente de la Basílica de Luján, atravesando los partidos de Tres de Febrero, La Matanza, Morón, Ituzaingó, Merlo, Moreno y General Rodríguez.

Familias enteras, jóvenes agrupados en parroquias, scouts, gauchos y peregrinos solitarios que caminaron por promesas, agradecimientos o peticiones personales moldearon un entramado humano único, donde la solidaridad anónima fue la gran protagonista.

La partida del sábado se dio bajo un cielo amenazante y jornadas de inestabilidad pronosticadas por el Servicio Meteorológico Nacional, con chaparrones aislados durante las primeras horas que no lograron menguar el entusiasmo de los caminantes. Sin embargo, con el correr de las horas, el tiempo estabilizó su marcha y dio paso a un domingo fresco pero sumamente agradable en territorio lujanense, con una mínima de 8 °C y máximas que rondaron los 19 °C, permitiendo que las ceremonias litúrgicas principales se desarrollaran con total plenitud.

A lo largo del trayecto, el despliegue logístico y sanitario estuvo a la altura de la magnitud del evento. El operativo incluyó decenas de puestos sanitarios fijos y móviles, asistencia espiritual continua y carpas de apoyo coordinadas por municipios, organizaciones sociales y voluntarios. Asimismo, la empresa AySA dispuso camiones cisterna estratégicamente ubicados en distintos puntos de la traza para garantizar la hidratación constante de una marea humana que requirió asistencia permanente.

La llegada de los primeros columnas de caminantes a la Plaza Belgrano se transformó, como es tradición, en una explosión de aplausos, lágrimas y cánticos. Las puertas de la Basílica permanecieron abiertas de par en par para recibir el cansancio transformado en gratitud de miles de promesantes.

Durante la madrugada del domingo se sucedieron misas continuas a la 1:00, 2:30, 4:00 y 5:30 de la mañana, preparándose para el momento litúrgico central: la Misa Eucarística presidida a las 7:00 frente al templo, en la que se rezó especialmente por la paz social, las familias y la unidad de todos los argentinos bajo el manto de la Virgen .

Luján cierra así otro fin de semana histórico, consolidándose una vez más como el gran santuario de la fe federal, donde la esperanza popular vuelve a ponerse de pie en cada paso compartido.