Con una masiva concentración inicial en el Complejo Monumental Malvinas, el izamiento de la bandera en los megamástiles de la rotonda Doña Ana de Matos, la presencia del intendente Leonardo Boto y una misa presidida por monseñor Jorge Eduardo Scheinig, la ciudad vivió este domingo una jornada de profundo encuentro, fe y reafirmación soberana.
La ciudad de Luján fue escenario este domingo de una jornada profundamente movilizante que combinó el fervor patriótico, la memoria colectiva y la fe. Excombatientes provenientes de distintos puntos del país, junto a sus familias, vecinos y autoridades locales, se dieron cita para rendir un sentido homenaje a los héroes de la Patria a los pies de la Patrona argentina.
Las actividades dieron inicio con la concentración de los veteranos y vecinos en el Complejo Monumental Malvinas, ubicado en la intersección de la Avenida Nuestra Señora de Luján y calle Ugarte. Desde allí, la columna se trasladó hacia los megamástiles emplazados en la rotonda Doña Ana de Matos, donde se llevó a cabo el solemne izamiento de la bandera nacional con el acompañamiento del intendente municipal, Leonardo Boto, junto a diversas autoridades locales.
Posteriormente, los excombatientes encabezaron una sentida procesión desde la rotonda hasta la histórica Plaza Belgrano, portando sus estandartes, banderas y las vivencias imborrables de la gesta. A su paso, avanzados por las calles lujanenses, estuvieron rodeados por el cálido afecto, el respeto y la sincera gratitud de toda la comunidad que salió a saludarlos. Ya en la plaza se desarrolló el acto central conmemorativo.
El eje espiritual de la jornada tuvo lugar minutos después bajo las naves de la Basílica Nacional, durante la celebración eucarística presidida por el arzobispo metropolitano de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig.
Durante su prédica, el obispo puso el foco en la necesidad de transformar el dolor de la guerra en un compromiso activo por la paz y la fraternidad. Al recordar con especial emoción a los 649 caídos en el Atlántico Sur, remarcó con firmeza que la Nación mantiene una deuda histórica y permanente tanto con los excombatientes como con sus familias, una exigencia que demanda garantizarles un cuidado integral, dignidad y una escucha activa y constante por parte de toda la sociedad.
Hacia el cierre del mensaje eclesial, se lanzó una fuerte convocatoria a superar la indiferencia, a trabajar incansablemente por la unidad de todos los argentinos y a reafirmar inclaudicablemente el reclamo soberano sobre las Islas Malvinas exclusivamente por la vía de la paz y el diálogo diplomático.
La histórica jornada concluyó consagrando el encuentro como una semilla viva de memoria, fraternidad y esperanza para el futuro de la Patria, con una profunda oración depositada en las manos de la Virgen de Luján.