A 176 años de su paso a la inmortalidad (1850-2026): El General San Martín y su histórico vínculo con Luján

Al cumplirse un nuevo aniversario del fallecimiento del Padre de la Patria, recordamos el paso del General José de San Martín por la histórica Villa de Luján, reflejo de su devoción y su profundo arraigo a la memoria de nuestro pueblo.

El prócer libertador visitó Luján en dos oportunidades históricas para encomendarse y agradecer a la Virgen de Luján tras sus campañas en el oeste sudamericano.

La primera ocasión ocurrió en 1818. Luego de consolidar la independencia de Chile tras el histórico triunfo en la Batalla de Maipú, San Martín viajó hacia Buenos Aires por el antiguo Camino Real, actual Ruta Nacional 7. En su trayecto, decidió ingresar a Luján de manera reservada junto a un grupo de soldados para agradecerle a María por las victorias alcanzadas. Al dirigirse directamente al templo que se erigía en el lugar donde hoy se encuentra la Basílica, fue reconocido por el Cura Rector, quien hizo sonar las campanas de la iglesia y del Cabildo. Ante el repique, las autoridades cabildantes y los vecinos se congregaron respetuosamente en la plaza para acompañar el momento de oración del General y brindarle una afectuosa aclamación al salir.

Su segundo paso por nuestra ciudad tuvo lugar en 1823, en un contexto bien diferente. Tras haber cedido la conducción del ejército a Simón Bolívar en Perú y atravesado momentos de profunda tristeza personal —como la prematura muerte de su esposa, Remedios de Escalada, a los 25 años, y la responsabilidad de asumir la crianza de su hija Merceditas—, el Libertador volvió a detenerse en la Villa. Afectado en su salud y antes de partir hacia su definitivo exilio en Europa, fue recibido nuevamente con el respeto de la comunidad y del Padre Francisco Argerich. San Martín expresó en aquella oportunidad haber pedido a la Virgen «Fortaleza y Fe» mientras recorría la antigua Plaza Real, hoy Plaza Belgrano.

Aunque el prócer vivió solo doce años en nuestra tierra en su etapa adulta —de 1812 a 1824, sumados a los primeros seis años de su infancia antes de viajar a España—, su legado de integridad, diplomacia y patriotismo dejó una huella imborrable en el espíritu nacional. Desde 1880, sus restos descansan en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.

En este 17 de agosto, la comunidad de Luján rinde un respetuoso homenaje a quien no solo libertó a tres naciones de América, sino que también caminó por nuestras calles dejando un testimonio inquebrantable de fe y humildad.