Llegar a los 80 con salud requiere controles, pero ¿son todos anuales? Analizamos la importancia del Ecodoppler color, un estudio clave para entender cómo funciona el «motor» de nuestros adultos mayores y cada cuánto es conveniente realizarlo.
A medida que sumamos años, el cuidado de la salud se vuelve una prioridad compartida entre el paciente, su familia y el médico de cabecera. Una de las preguntas más recurrentes en los consultorios de cardiología de nuestra ciudad es si, al superar los 80 años, es estrictamente necesario realizarse estudios de alta complejidad, como el Ecodoppler color cardíaco, todos los años. Para entender su importancia, primero debemos saber que, a diferencia de un electrocardiograma común, el Ecodoppler es una ecografía del corazón que no duele, no es invasiva y permite ver en tiempo real cómo fluye la sangre y cómo funcionan las válvulas, funcionando como una «radiografía en movimiento».
En cuanto a la frecuencia, la periodicidad de este estudio no es igual para todos, ya que depende estrictamente del cuadro clínico de cada paciente. Por lo general, el control anual se vuelve una pieza clave cuando existen antecedentes previos, como hipertensión, arritmias o la detección de algún soplo. A los 83 años, el corazón puede manifestar cambios de manera silenciosa y el Ecodoppler permite a los profesionales identificar anomalías antes de que se transformen en síntomas graves, como la falta de aire o un cansancio inusual ante esfuerzos mínimos.
Por otro lado, existe la posibilidad de espaciar el estudio en casos muy específicos. Si se trata de un adulto mayor que no presenta síntomas, mantiene su presión estable y no posee antecedentes de riesgo, algunos cardiólogos pueden considerar que el estudio se realice cada dos años. Sin embargo, en la práctica preventiva actual, la mayoría de los médicos opta por el seguimiento anual, ya que contar con una «foto» actualizada cada doce meses permite comparar el funcionamiento valvular y ajustar cualquier tratamiento de forma temprana y precisa.
A los 80 años, el cuerpo nos habla de otra manera y lo que antes era un simple chequeo de rutina, hoy es una herramienta fundamental para mantener la autonomía y la calidad de vida. Dado que el Ecodoppler no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios, realizarlo anualmente suele ser la recomendación más segura para evitar sorpresas. Desde Tribuna siempre aconsejamos no decidir por cuenta propia: si tenés un familiar de esa edad, lo ideal es que el cardiólogo defina la frecuencia según el historial clínico, entendiendo que la prevención es siempre el mejor remedio para seguir disfrutando de la vida en nuestra ciudad con el corazón fuerte.