Este 15 de febrero, se cumplen 215 años del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Más allá de los libros de historia, los lujanenses tenemos un vínculo tangible con el prócer: en el Complejo Museográfico Udaondo se conserva la carroza que fue testigo de sus viajes y su gestión.
Nacido en 1811 en San Juan, bajo la mítica higuera de Doña Paula Albarracín, Domingo Faustino Sarmiento fue un hombre de acción, polémicas y una visión de país que puso a la educación como piedra fundamental. Pero, ¿qué tiene que ver el «Padre del Aula» con nuestra ciudad?
Mucho más de lo que creemos. Como bien nos recuerda el Museo Udaondo en sus efemérides, la historia de Sarmiento late en Luján. Quienes visitan el Área II del Complejo (el Museo de Transportes) pueden encontrarse cara a cara con una pieza única: la carroza presidencial que perteneció al sanjuanino. Ver ese vehículo es imaginar a Sarmiento recorriendo una Argentina que todavía estaba «en pañales», con la obsesión de fundar escuelas en cada rincón del suelo patrio.

El guardapolvo blanco en nuestras calles
Para nosotros, el legado sarmientino no es solo una pieza de museo. Es la Escuela N° 1, son los docentes que cada día ponen el cuerpo en los barrios de Luján y es el guardapolvo blanco que inunda la Plaza Colón en cada ciclo lectivo.
Sarmiento entendió que «las ideas no se matan» y que un pueblo educado es un pueblo libre. En tiempos donde el conocimiento es la herramienta más valiosa, su figura recobra una vigencia absoluta. A pesar de las controversias que su fuerte personalidad despertó, nadie puede negar que su impulso transformó una nación pastoril en un referente mundial de alfabetización.
Una invitación a la memoria
Este aniversario es una excelente excusa para que los vecinos de Luján nos acerquemos a redescubrir nuestra propia historia. Tenemos el privilegio de custodiar objetos que pertenecieron a los hombres que pensaron la Argentina, y el Museo Udaondo es el guardián de ese tesoro.
Que este 15 de febrero nos encuentre valorando no solo al prócer de los billetes o las estatuas, sino a la idea que él defendió: que en cada rincón de Luján, desde el centro hasta la localidad más alejada, la educación siga siendo el puente hacia el futuro.