El pasado 7 de febrero se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de Jorge Martín Furt, una de las figuras más singulares y profundas de la cultura argentina del siglo XX. Fallecido en 1971 en su residencia en nuestra ciudad, Furt dejó un legado que hoy, a más de medio siglo de su partida, sigue siendo un tesoro invaluable para la identidad nacional.
Nacido en 1902, Furt no fue solo un escritor; fue un humanista integral. Su pasión por el pasado lo llevó a convertirse en un bibliófilo legendario. Se instaló en la estancia «Los Talas», en Luján, donde dio forma a uno de los archivos privados más importantes de Sudamérica. Entre sus paredes, Furt custodió manuscritos originales de figuras como Juan de Solís, Lope de Vega y hasta fragmentos de la historia de nuestra Independencia. No era un simple coleccionista: era un estudioso que entendía que en esos papeles descansaba el ADN de nuestra cultura.
Su labor en la preservación del folklore fue titánica y su obra es una columna vertebral para quienes buscan entender la identidad nacional. Entre sus aportes más destacados, Furt dio vida al Cancionero Popular Rioplatense, una recopilación esencial para rescatar la música y la palabra del campo, y escribió Lo Gauchesco en la Literatura Argentina, un análisis profundo que elevó el género a un estatus académico y artístico superior. Además, se distinguió por su labor como editor artesanal, produciendo ediciones limitadas que hoy son consideradas verdaderas piezas de culto por su refinada calidad estética y su cuidado tipográfico.
Furt eligió Luján no solo como su hogar, sino como el santuario para sus libros. Hoy, la Biblioteca y Archivo Furt en «Los Talas» sigue siendo un faro para investigadores de todo el mundo que llegan a nuestra ciudad para consultar documentos únicos. Recordarlo un 7 de febrero no es solo cumplir con una fecha del calendario; es reconocer a un hombre que, con una dedicación absoluta, se encargó de que el tiempo no borrara las huellas de nuestra historia.