Tras la polémica por la misa sindical la iglesia salió a decir que “la lucha contra la pobreza y la corrupción son dos acciones no negociables”

El obispo monseñor Ariel Torrado Mosconi se refirió a la polémica por la misa sindical en Luján. A través de una carta aseguró que “la Iglesia no se identifica con ningún partido político ni sector social” y recordó que, según el magisterio del papa Francisco, en su misión es fundamental la “cultura del encuentro”. “La lucha contra la pobreza y la corrupción son dos acciones ‘no negociables’ en esta hora de la Argentina”, sostuvo en una carta a la comunidad diocesana.

El obispo monseñor Ariel Torrado Mosconi, dirigió una carta a la comunidad diocesana en la que, con el título “Con Jesús, caminamos hacia la unidad”, se refiere a los interrogantes planteados por la reciente misa por “el pan, la paz y el trabajo” celebrada en Luján.

El prelado dejó en claro que “la Iglesia no se identifica con ningún partido político ni sector social sino que su misión es anunciar a Jesucristo, Salvador de todos”, y recordó que los pastores “debemos rechazar cualquier gesto o dicho que nos identifique con algún partido político”.

Asimismo, indicó que “en nuestra misión, según el magisterio pastoral del papa Francisco, es fundamental el concepto de la ‘cultura del encuentro’. Él llama a generar y construir esa ‘cultura del encuentro’ a nivel global como alternativa superadora de tantos conflictos y males de la humanidad”.

“Cabe y vale también para nuestra Patria argentina como respuesta a lo que se ha dado en llamar ‘la grieta’, esa división profunda que enfrenta a los argentinos y obstaculiza toda solución, crecimiento o desarrollo”, precisó, y agregó: “Pero ese encuentro tiene reglas de juego muy claras: la honestidad y la verdad son los cimientos fundamentales para construir no solo un encuentro de voluntades políticas o sociales, sino un encuentro verdadero de hermanos, que trabajan por el bien común”.

Monseñor Torrado Mosconi aseguró que “todo este proceso comienza con el diálogo. Sin escucha mutua y sin propuestas, sin despojarse de prejuicios y apasionamientos, sin una alta cuota de grandeza de espíritu y sin un compromiso serio con la justicia y el estado de derecho, no podremos salir de esta especie de callejón sin salida en el cual parece que estamos”.

“La misión de la Iglesia es invitar a todos a ‘sentarse a la mesa y a la luz del día’ para encontrase a dialogar. Es la forma de ir logrando consensos superadores, de recomponer los vínculos de un tejido social maltrecho y forjar una cohesión que da fuerza a la vez que hace grande a un país. Si permanecemos divididos, nos condenamos también al retroceso y la decadencia. Tal es el camino para sanar y superar la tan afamada grieta, de la que algunos se quejan, pero otros sacan provecho”, sostuvo.

El prelado puntualizó que junto a esto, hay dos acciones bien concretas que debe impulsar la Iglesia, y que no podemos dejar pasar. Primeramente se trata de la lucha contra el mal de la corrupción en todas sus manifestaciones, tal como suele decir el papa Francisco ‘pecadores, sí; corruptos, no’. La otra acción es el cuidado de los pobres, marginados y descartados del sistema”.

“La búsqueda de la justicia, el saneamiento y fortalecimiento de las instituciones republicanas, la exigencia de transparencia deben ser objetivos urgentes y verdaderas políticas de Estado”, subrayó.

Monseñor Torrado Mosconi consideró que “es imprescindible generar también una ‘cultura de la honestidad’ y proponerla como valor entre las jóvenes generaciones. Asimismo, todas las medidas tanto de protección como de promoción social que, no solamente dignifiquen sino también, remedien la emergencia alimentaria, sanitaria, educacional y laboral de los sectores más postergados, deben ser igualmente ‘política urgente de Estado’”.

El obispo destacó que “como Iglesia particular de Nueve de Julio, hemos tomado el compromiso de colaborar desde Cáritas diocesana y las distintas Cáritas parroquiales, en un trabajo de cooperación y ayuda, en la difícil situación económico-social que atravesamos”, e insistió: Por eso es central el contacto cotidiano de la gente de Iglesia con las necesidades y carencias de los más pobres, y esto hace que no podamos dejar de levantar la voz en su nombre y defensa”.

“Bien podríamos decir que la lucha contra la pobreza y la corrupción son dos acciones ‘no negociables’ en esta hora de la Argentina y las dos caras de una misma realidad”, aseveró.

Monseñor Torrado Mosconi alentó a la comunidad diocesana, desde sus sacerdotes hasta el último agente de pastoral, para que “juntos trabajemos en el anuncio del Evangelio a todos, ‘privilegiando a los pobres’, siendo cercanos a ellos, tendiendo puentes de encuentro y de paz, escuchando y haciéndonos escuchar, para que ayudemos, desde nuestra realidad, a la construcción de una patria de hermanos”.

“A aquellos que se sientan desconcertados o confundidos por estos hechos recientes, les ruego que nos ayuden con su oración y corrección oportuna a recorrer caminos de verdad para el bien común de todo nuestro pueblo”.