No seas INDIFERENTE

Marcha de las antorchas para decir basta. Marchas por la educación pública. Docentes, familias, estudiantes, gremios, organizaciones sociales y políticas, gritan a una sola voz: NO SEAS INDIFERENTE.

En la semana en la que se conmemora a Sarmiento y con él a maestras y maestros, había muy poco por celebrar. Es más, eligieron desde los gremios, conmemorar su día con un plan de lucha para seguir defendiendo los derechos perdidos en este tiempo. Con una inflación incontrolable y fuera de todo cálculo. Para memorias débiles, recordemos que el gobierno anunció cuatro metas de inflación: para el presupuesto 2018 era entre 10/12% anual, a los 15 días, un 28 de diciembre hubo un reajuste al 15% y ese sería el techo de las paritarias. En junio, con el pedido al FMI planeó el 32%. Y en la última conferencia de prensa, al Ministro de Economía se le escapó una placa en su presentación que anunciaba un 42%. Hoy, gurúes de las finanzas y las cuentas, no lo bajan del 45%. Ante este panorama, 18 reuniones entre la Gobernación encabezada por María Eugenia Vidal con los gremios docentes de la provincia para ofrecerles siempre entre el 15% y 18%. Y no se aguanta más.

Sandra y Rubén murieron en la escuela 49 de Moreno tras una explosión por escape de gas. Y en Moreno, secuestraron y torturaron a Corina, docente que ante el cierre de las escuelas, participaba de una olla popular para brindar, al menos, una comida a una comunidad castigada por las políticas económicas de ajuste y hambre.

Y en Saenz Peña, Chaco, mataron a Ismael, un pibe de 13 años que estaba yendo con su hermano a buscar a su mamá y lo atravesó una bala de la injusticia. Y la que sale a dar luces es su maestra, ante la maquinaria mediática cómplice y autora del régimen imperante.

Y entonces, las marchas se multiplican. La paciencia se acaba. La escuela se une, como siempre y ante todo, al clamor popular por la gratuidad de la educación y la calidad de la gestión. Y para que sus hijos e hijas más dilectas y preferidos sean tenidos en cuenta como prioridad. Y ante el cinismo y la negación, la respuesta es colectiva. Porque para que se construya un mundo donde quepan todos los mundos, hay que planificar la esperanza y organizar la transformación social.